Campamento medieval en Luna (Zaragoza)

Los días 6,7 y 8 de noviembre asistimos a nuestro primer campamento medieval a la población de Luna (Zaragoza), estábamos avisados que llovería pero esperábamos una lluvia suave y el que nos encontramos fueron fuertes vientos, lluvia y frío. Aún así el viernes por la noche ya estaba el campamento medio montado con varias tiendas medievales y un toldo por proteger las mesas montado por los anfitriones Fidelis Regi. El viernes pude ver el funcionamiento de este “mundo medieval” entre cervezas y historias, todo el mundo ya iba con los vestidos medievales aunque hiciera frío y que el encuentro no empezaba hasta el sábado por la mañana. A las 4 nos íbamos a la cama en espera de que el día siguiente hiciera mejor tiempo para acabar de montar el campamento y poder hacer los actividades previstas.

La mañana se levanto fría y lluviosa pero la vida al campamento siguió, se empezó a monta una empalizada defensiva por proteger los defensores en la batalla que esperábamos que tuviera lugar el domingo. A media mañana el viento ya era demasiado fuerte por seguir estando a la intemperie y nos refugiamos en una preciosa ermita que además de espaciosa estaba vacía y permitió montar las mesas para comida y exponer armas y enseres medievales.

Por la tarde se pudo hacer alguno combato de entrenamiento entre los hombres de armas y la clase de esgrima infantil y hacia el anochecer ya dentro la ermita asistimos a como se vestía un caballero del S.XIII, desde los calzones hasta la cota de malla y armas y la declaración de guerra de los nobles de Luna al Rey Jaume I que tendría que acabar en batalla el domingo por la mañana. Después se explicaron cuentos para los niños.

El domingo tuvimos más agua y viento, el campamento era todo barro y era imposible hacer nada. Se tuvo que anular el desfile por el pueblo y la batalla y se recogió el campamento como se pudo puesto que los tiendas estaban empapas.

La gente del pueblo nos despidió obsequiándonos con una paella a los pocos que nos quedamos quedar hasta el final.

A pesar de los problemas con el tiempo, fue una buena experiencia y ya esperamos repetir a la próxima concentración, nosotros dormimos en una casa de turismo rural del pueblo, otras lo hicieron al pabellón municipal y los mas valientes en la ermita. Mi conclusión es que lo mejor es hacer toda la vida posible al campamento por poderlo disfrutar al máximo y así esperamos hacerlo la próxima vez aunque tengamos dos criaturas pequeñas y esto conlleva ciertas complicaciones.

Las fotos han sido cedidas por Luis Sorando del grupo Fidelis Regi

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