Batallas de arco y caballo

Fue este modelo bélico el que permitió a Atila, Gengis Kan y Tamerlán sus formidables conquistas. De nada sirve poseer la mejor armadura o la más numerosa tropa, al enfrentarse a un enemigo que es capaz de diezmar al adversario a distancia, mientras retrocede. Fue de esta manera como los jinetes partos derrotaron a las legiones de Craso, o como los persas derrotaron a las legiones comandadas por Gordiano, Filipo el Árabe, Valeriano y Juliano el Apóstata.

De hecho, la historia de Asia verifica la superioridad bélica de los pueblos de las estepas sobre los ejércitos civilizados, hasta el advenimiento del arma de fuego. Hasta que el civilizado le opuso el cañón al jinete arquero, fue éste quien impuso su ley en el campo de batalla asiático. La única forma de evitar que el nómada aniquilara al sedentario fue mediante la construcción de ciudades fortificadas. (De ahí que en China se construyera posteriormente la Gran Muralla).

Arqueros Jinetes Partos

En el siglo III y II antes de Cristo, existió un pueblo llamado Los Partos quienes fueron magníficos jinetes y arqueros, establecidos en Partia, actualmente una zona cercana al Mar Caspio, encrucijada donde se encontraba la ruta de la India, las de Armenia y del Cáucaso, y las importantes vías del tráfico que, atravesando el Asia Central, alcanzaban la China.

El imperio Persa cayó bajo el dominio de los partos, Tiridates se proclamó gran rey de estos en el año 274 a.cy. Artábano V, fue su último rey.

Su escritura tenía una peculiaridad muy especial, siempre escribían en “versión doble”, en parto y en persa. Gracias a ello sabemos, por ejemplo, que fue éste el primer pueblo cuyos arqueros a caballo ejecutaban sus disparos sentados en la grupa y mirando hacia atrás. Era una técnica de distracción en combate que tenía por objeto confundir al enemigo. Estos arqueros ivan equipados con una ligera armadura. Los partos fueron un verdadero problema para las legiones romanas.

Arqueros Jinetes Mongoles

Los Mongoles eran magníficos jinetes usaban excelentes formaciones de caballería y tenían un magnifico sistema de reconocimiento y espionaje además estaban equipados con armas pesadas que tomaron de los Chinos las cuales podían lanzar piedras para derribar las murallas a una distancia de 300 metros. En las batallas a campo abierto, los mongoles ponían tropas auxiliares en el centro de su línea, mientras los arqueros ocupaban los flancos. El centro retrocedía cuando cargaba el enemigo, dejándolo expuesto a un fatídico fuego cruzado.

Cuando sus conquistas los llevaron a Hungría, al no poder comparar la caballería ligera mongola con la caballería pesada húngara, simulaban una retirada, y cuando los caballos húngaros se agotaban bajo el peso de la armadura, los mongoles contraatacaban, lanzándose detrás de ellos, disparándoles flechas y matándolos por la espalda.

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