Cocodrilo

El cocodrilo, en la actualidad el reptil de mayor tamaño, es uno de los últimos sobrevivientes de la era de los dinosaurios.

Más que amenaza, el cocodrilo es otra de las numerosas especies amenazadas por la extinción. El hombre lo persigue motivado por el amplio mercado de productos obtenidos de su piel. En la década de los sesenta, cuando la cotización de estos artículos alcanzó niveles estratosféricos, se produjo una matanza sin igual en América, quizá sólo comparable con el exterminio masivo del bisonte en las praderas estadounidenses.

Su piel gruesa y durable tiene gran demanda en la industria peletera, que la emplea para la elaboración de zapatos, bolsas, cinturones, portafolios, billeteras y otros accesorios. Su carne es considerada muy sabrosa en algunos lugares y la industria de la perfumería utiliza sus dientes para fijar aromas. Además, hay gran demanda de crías de cocodrilo y caimanes para el comercio de mascotas exóticas.

Los cocodrilos son parientes cercanos de caimanes y aligatores, y se asemejan a ellos en su aspecto general y sus costumbres.

Estos grandes reptiles, cuando yacen a las orillas de los ríos o lagunas, parecen enormes troncos. Cuando nadan, sólo dejan en la superficie los ojos y las fosas nasales, por lo que muchas veces pasan inadvertidos.

Los cocodrilos viven en regiones cálidas de Africa, Asia, Australia y América y, a diferencia de los aligatores, prefieren las aguas salobres y a veces entran en el mar. Su fama de grandes devoradores es infundada: como son animales de sangre fría, no precisan de una “estufa interior” para mantener el calor de su cuerpo y, por lo tanto, pueden resistir con una cantidad de alimentos realmente sorprendente por lo escasa. Un macho de 350 kilos de peso no necesita más de un kilo de carne al día en promedio. Un león, por ejemplo, necesita 10 veces el peso de su cuerpo. Incluso una garza pequeña come más que un cocodrilo.

Tres días antes de la llegada del frío, deja de comer y no prueba bocado por grande que sea su hambre. En tiempo frío, su digestión se hace tan lenta que la comida ingerida originaría en el estómago materias venenosas.

Acerca de su ferocidad, es probable que sólo ciertos individuos, y en determinadas épocas, ataquen al hombre. Al parecer, son más agresivos cuando sus charcas se secan, se sienten amenazados o cuando cuando cuidan a sus crías.

Las hembras ponen hasta 90 huevos durante la estación seca y la eclosión se produce cuantro meses después, durante la estación de lluvia, cuando abundan los insectos que alimentan a las crías. Para incubar sus huevos, las hembras excavan con sus hocicos oquedades de unos 60 cm, colocan los huevos y amontonan sobre ellos plantas y barro.

La diana mostrada ha sido fabricada por McKenzie

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