Elección y preparación de un puesto

Una buena idea el intentar traspasar una experiencia de años al alcance de un neófito. Todo lo que aquí se explique será mi punto de vista personal, y experiencia, después de unas cuantas esperas, sufriendo y pasando penalidades y situaciones adversas, y ¿por qué nó? también agradables momentos detrás de este venerable “muchacho de la vista baja” con el que todos soñamos, poquísimos conseguimos y muchos no llegamos ni siquiera a verlo.

La verdad, no sé por donde empezar. Estamos ante uno de los más enigmáticos, impredecible y bravo animal de la fauna española: El Jabalí. De costumbres nocturnas, erráticas y nunca fijas, especialmente los grandes machos. Un contrincante temible, fiero y a la vez hermoso dentro de la tosquedad de su fisonomía.

Hemos de partir de la base de que cuanto más creemos saber sobre él, menos sabemos y más sorpresas nos dará. Cada vez aprendemos algo nuevo sobre él. Quizás, para poder entenderle, para poder comprender algo acerca de su biología, lo mejor será partir de la base de que es un animal que no tiene reglas, o pautas de actuación fijas, como sucede con muchas otras especies animales.

Sentadas estas premisas pienso que podemos pasar a dar algunas nociones mínimas acerca de la elección de un puesto de espera. Podemos hacerlo sobre una trocha, una baña, un cebadero… etc. Lo más importante, y básico para mí, es conocer profundamente nuestro territorio de caza. Otra cosa que hemos de tener en cuenta, es que estando ante un animal errático como este, nunca estará en el mismo lugar; dependiendo de la época del año lo podremos localizar en un lugar u otro.

Hay muchos detalles que “cantan” acerca de la presencia del jabalí, creo que todos los conocemos, pero cuando se trata de un venerable y canoso solitario, la cosa cambia. Los grandes machos suelen ser solitarios; viven una vida de ermitaños en lo más profundo del bosque y sólo saldrán de allí para cumplir su primordial misión que es la perpetuación de la especie. Cualquier encuentro con uno de estos “macarenos” fuera de la época de celo, lo podremos considerar como, prácticamente, casual. Habrá veces en que veamos rastros de su paso, en otras solo la intuición, y observación minuciosa de la zona, nos avisará de su no muy lejana presencia…

Como detalles que nos indican la presencia del suido, en una “baña” por ejemplo, es el estado del agua, su turbiedad (esta nos indicará el momento de la noche en que la ha visitado); siempre ha de haber un árbol cercano a la “baña” donde ellos acuden a restregarse, la altura de la marca de barro nos indicará el posible tamaño del animal; los pelos que encontraremos, también; si hay cortes, y su altura, nos indicarán la presencia de un macho y su importancia en función de la altura, y anchura de los cortes efectuados en el árbol.

Lo “arado” que esté el suelo, nos indicará que han estado por allí; por lo general suelen volver a estos sitios. Atención a la consistencia de la tierra suelta, sabiéndola interpretar nos daremos cuenta de si es de esta noche pasada o de algunos días anteriores.

Como se puede ver, hay muchos detalles a tener en cuenta a la hora de elegir el posible emplazamiento de una espera. Yo baso esto en una exhaustiva observación del terreno y comentarios con los naturales del lugar. Esta última es una inestimable fuente de información y que habremos de tener siempre en cuenta.

Una de las premisas que sigo siempre para la colocación de un puesto de espera es que el lugar donde vaya a colocar el tree-stand sea una zona cubierta, donde el jabalí esté tranquilo y confiado, donde no tenga que salir al claro en el que se encuentra receloso y su entrada será siempre en alerta y desconfiada; provocando cualquier pequeño revoque del aire o ruidillo una franca huida. Si el área de caza es abierta, habrá que fijar, al tree-stand, una cadena de seguridad para evitar que los “amigos de lo ajeno” se lo lleven.

En la colocación del tree-stand se habrán de efectuar exhaustivas pruebas previas a su asentado definitivo con el objetivo de eliminar cualquier fuente de ruido; incluso de abrir el arco varias veces, y en todas direcciones, para comprobar que no nos va a molestar nada en el momento de la apertura definitiva; los ruidos efectuados en el silencio de la noche se oyen a mucha distancia y suenan como verdaderas sinfonías en “do mayor”, alertando a cualquier ser vivo que se encuentre en un radio de distancia bastante amplio. Que podamos estar, tanto de pie, como sentados sin que el tree-stand empiece a “sonar”. Con el tree-stand, colocado a una altura suficiente, podremos situarnos a distancias inimaginables de tiro, pero para ello habrá que haber efectuado lo anterior y, además y muy importante, efectuar los cortes de ramas justos y necesarios en el árbol, intentando dejar cobertura vegetal debajo nuestro. La premisa es integrarnos dentro del entorno y no destacar en el árbol; aunque sea de noche.

No me cansaré nunca de repetir que los que usemos tree-stand tengamos presente la seguridad ante todo:

-pongámonos los arneses de seguridad siempre.

También es posible hacer puestos a nivel de suelo; pero estos deberán estar a una distancia prudencial debido a las corrientes de aire nocturnas y posibles ruiditos efectuados al movernos. El aire es otra de las cuestiones básicas a tener en cuenta en la elección de un puesto de espera. Se habrá de preguntar a los nativos de la zona, o estudiar por nuestra cuenta, cuales son los movimientos de la brisa nocturna en el lugar que pretendamos efectuar la espera. Aunque, como indicación, la brisa nocturna suele descender por la noche; en una garganta, es difícil que la brisa sea fija y en un llano puede venir de cualquier sitio.

La espera suele ser larga; tengamos esto en cuenta y preparémonos para ello. En ocasiones habremos de estar muchas horas; en otras, toda la noche, y en las menos, poco rato. Cualquier postura cómoda con el paso de las horas se vuelve incómoda. Solventémoslo de la mejor manera posible y no convirtamos en una tortura china unas agradables horas pasadas en soledad y bajo el inmaculado manto nocturno del cielo, con sus millones de estrellas y constelaciones; oyendo el monótono canto del búho real o el lúgubre, y largo, sonido del cárabo en su nocturno deambular…

Uno de los grandes enemigos del “esperista” es el frío invernal. Este se encarga de hacer una selección natural entre los auténticos “esperistas” de vocación y aquellos que solamente suelen practicar la espera en épocas más favorables del año. Por lo tanto habrá que combatirlo adecuadamente y vale la pena, en la medida de nuestras posibilidades, no mirar el precio en ello. Mi opción para ello es ropa interior térmica de alta montaña, en grueso expedición, para la parte superior e inferior del cuerpo; calcetines de lana y botas con gore-tex. El pantalón que uso es uno de doble cámara, en Realtree Advantage Timber; son caros pero me mantienen el calor durante muchas horas y yo suelo padecer de frío en las piernas. Una camisa normal y una cazadora estilo “bomber” de Mossy Oak, de las “insulated”; las que llevan relleno y que provocan una bolsa de aire entre el exterior y tu cuerpo. Esto es lo mínimo que suelo llevar y me ha dado buen resultado en noches, incluso, bajo cero y con heladas alrededor mío; y que además me permite efectuar una buena apertura del arco. Por supuesto, los consabidos guantes, los cuales suelen ser finos, y la gorra, para difuminar nuestra redonda cabeza y no perder demasiado calor por ella.

Por último, y para terminar ya, tratándose de un puesto elevado, debiéramos de tener algo en donde poder colgar la mochila, arco, carcaj, etc. ya que todo este material ha de estar con nosotros. Una cinta rodeando el árbol, con ganchos colgando nos puede ser de inestimable ayuda. Habremos colocado los correspondientes escalones para poder subir y bajar, cuidado con ellos en la oscuridad nocturna, usemos luz para ello; nos puede servir perfectamente para nuestro cometido las lámparas de montañero que se colocan en la cabeza tipo Petlz o Black Diamond, de calidad contrastada y asequibles en su coste. Yo suelo usar de los que se fijan el tornillo en el árbol y te puedes llevar el escalón a casa. Para aquellos que dispongan de ellas, dan un resultado magnífico las escaleritas de aluminio que se utilizan en Norte América para subir y bajar del árbol; suelen ser de varias piezas (3 ó 4) de un metro cada una aproximadamente y dependiendo del fabricante.

Otro de los gadgets que nos puede ayudar en la elección de un puesto de espera es el “blind”. Tal como podéis ver en una de las imágenes, no se trata más que de una pequeña tienda de campaña con un camuflaje exterior (en este caso un Trebark Deception); que es posible montar y desmontar en unos pocos segundos (15 seg. como máximo) y que se puede colocar en casi cualquier lugar. Consta de varias ventanas laterales por las que poder vigilar y efectuar un disparo, si fuera menester, en condiciones y una ventana frontal más grande. Por regla general sólo admiten dos personas. El modelo de la imagen es un Double Bull Archery de las series T2, con un pequeño, e ingenioso, sistema interior de montaje y desmontaje por unas varillas de aluminio, aunque hay más fabricantes. Los “blinds” están más indicados hacia una caza diurna.

Una norma recomendable, en su aplicación, es llegar y salir del puesto en silencio. Habremos de evitar también, y en la medida de lo posible, pisar la “plaza” donde se va a jugar el acto natural de la predación para llegar a nuestro puesto, entraremos por una zona ya predeterminada antes y por la que sabemos no va a entrar el jabalí por allí; aunque con estos nunca se sabe.

Lo demás será cuestión de pasar horas y horas en el monte. Esta experiencia nos dictará lo que nos será útil y lo que será superfluo. Ella nos indicará como comportarnos en el momento supremo, a saber jugar nuestras cartas y aprender a soltar en el momento oportuno y en las más favorables condiciones para nosotros y malas para nuestro “invitado”. Aprendamos de ellas, de lo que nos dice la Naturaleza.

Seamos consecuentes, responsables, y actuemos correctamente para con este ser que nos va a entregar lo más preciado que tiene: la vida

¡¡Buena caza!!

Jordi Poles

http://www.club-caza.com/arco/portada.asp

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